Al adquirir productos durables (electrodomésticos, muebles, indumentaria) el consumidor goza de una garantía obligatoria prevista por la ley - garantía legal-, que cubre cualquier defecto que impida que el producto funcione normalmente. Tiene una vigencia de plazo de seis meses en el caso de adquisición de cosas nuevas, y de tres meses en el caso de cosas usadas o reparadas. Siempre a partir de la entrega al comprador. Además el producto puede tener una garantía voluntaria que la otorga el fabricante o el vendedor del producto -garantía contractual-. Esta garantía puede fijar ciertas condiciones y limitaciones por lo que se recomienda leer sus cláusulas atentamente. Si el producto requiere reparaciones, se debe tener en cuenta que:
El transporte al taller o fábrica deberá ser realizado por el responsable de la garantía; los gastos de flete y seguro también estarán a su cargo (artículo 11 Ley 24.240); el tiempo que dure la reparación deberá agregarse a la duración de la garantía legal.
Los fabricantes, importadores y vendedores de productos durables deben asegurar un servicio técnico adecuado y el suministro de los repuestos y/o partes del producto.
En caso de reparación no satisfactoria, el consumidor puede optar por la sustitución del producto por otro de idénticas características, solicitar la devolución del dinero u obtener una reducción proporcional del precio (artículo 17 Ley 24.240). Como todo incumplimiento respecto a lo pautado, se puede efectuar la denuncia correspondiente.
La factura de compra o de servicio es el documento que acredita la relación de consumo con la empresa o comercio. Por esto es fundamental pedirla y conservarla, ya que será requerida en caso de realizar un reclamo. Debe constatar:
Descripción y especificación del producto.
Nombre y domicilio del vendedor, fabricante o importador.
Características de la garantía.
Plazos y condiciones de entrega.
Precio y condiciones de pago, con los costos adicionales (si hay).